Adwords es la plataforma que gestiona los anuncios de Google, esos enlaces patrocinados con fondo amarillo que aparecen al principio de muchas búsquedas. Adwords forma parte también de las campañas de SEM (Search Engine Marketing), una tendencia en alza porque al fín y al cabo forma parte de la principal financiación de los buscadores en la red.

Adwords tiene sistemas automatizados para comprobar la legitimidad de sus anuncios y que no engañen a sus usuarios. Aunque la gran mayoría de sus anuncios son aceptados, el año pasado unos 224 millones de anuncios fueron rechazados de su red por diversos motivos, entre los que se encontraban productos falsificados, spam o técnicas de pishing camufladas. En el año 2010 sucedió algo extraño en China ya que el sistema detectó como ‘falsificaciones’ una serie de anuncios relacionados con coches usados. “Nunca habíamos oído hablar de coches usados falsificados” advertía David Baker, director de ingeniería de Adwords. Este hecho encendió las primeras alarmas.

La estafa consistía en que una banda realizaba fotografías de coches existentes en la calle y los ponían en venta en internet. Solo cuando la compra se realizaba procedían a su robo y posterior entrega. El sistema financiero chino propicia que la lucha contra el fraude sea más lenta que en otros países, cosa que provoca mucha desconfianza en los compradores del mercado de segunda mano y las conversaciones previas a la compra se dilatan. Es por ello que los ladrones solo realizaban la sustracción del vehículo cuando la operación estaba avanzada y así no perdían un tiempo por el cual podían ser descubiertos.

La forma en la que se detectó la trama a través de Adwords era realmente compleja. El algoritmo usado por el equipo de Google tiene en cuenta una gran cantidad de factores basado en un sistema de aprendizaje masivo: Estas variables van desde la dirección IP, enlaces a cuentas anteriores, antigüedad… Este algoritmo detectó un patrón de compras rápidas asociado a otras iteraciones que hicieron sospechar. El hallazgo terminó derivando a la policía a pesar de las difíciles relaciones entre Google y China en muchos otros aspectos.

La potencia del algoritmo de Google puede ser usado en muchos campos e incluso en el policial, como esta historia nos relata. Los seres humanos terminan generando patrones de búsqueda que asociados a otros datos objetivos pueden indicar actitudes sospechosas que incluso bandas perfectamente organizadas no pueden evitar. El problema, como siempre, está en dónde situar el límite del control de lo que hacemos en la red. Un debate que va a más y que seguirá abierto por mucho tiempo.

Fuente: http://www.techspot.com/news/53351-chinese-car-theft-ring-derailed-by-google-adwords-algorithm.html

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